viernes, 25 de abril de 2014

Temprano en invierno

Él sale con calma del portal, cierra la puerta, camina unos pasos sobre el camino de piedras blancas hasta la calle. Y mira hacia arriba. Yo, también, miro hacia arriba. Tercer piso, ventana de la derecha. Una chica toca con su mano abierta el cristal. Está posada contra el vidrio, con una sensualidad que envidiarían en Ámsterdam. Los primeros rayos de sol frío saludan a su ombligo, sus medias lunas... Sonríe complacida. Miro al hombre, él también sonríe. Para que nadie les entienda se hablan con los ojos. Ella tiene síndrome de Down; es hermosa. Él es un tipo corriente,que se despide rápido al alcanzar de la calle la calzada, y de la calzada la esquina - esto es, tres despedidas. Ella se queda quieta, mirándole marchar, acariciando el cristal, ¿o un recuerdo? ¿esperando a la noche, quizá?

Paso más tarde este día por delante de esta casa.
La ventana está rota, y la bella no está.
 

No hay comentarios: