jueves, 24 de abril de 2014

La vida es sueño

Con asombro de mirarte, 
con admiración de oírte, 
ni sé qué pueda decirte, 
ni qué pueda preguntarte. 
Sólo diré que a esta parte 
hoy el cielo me ha guiado 
para haberme consolado, 
si consuelo puede ser 
del que es desdichado, ver 
a otro que es más desdichado. 

Cuentan de un sabio, que un día 
tan pobre y mísero estaba, 
que sólo se sustentaba 
de unas yerbas que cogía. 
¿Habrá otro, entre sí decía, 
más pobre y triste que yo? 
Y cuando el rostro volvió, 
halló la respuesta, viendo 
que iba otro sabio cogiendo 
las hojas que él arrojó. 

Quejoso de la fortuna 
yo en este mundo vivía, 
y cuando entre mí decía: 
¿habrá otra persona alguna 
de suerte más importuna? 
piadoso me has respondido, 
pues volviendo en mi sentido 
hallo que las penas mías 
para hacerlas tú alegrías
las hubieras recogido. 

Y por si acaso, mis penas 
pueden aliviarte en parte, 
óyelas atento, y toma 
las que de ellas me sobraren.

Pedro Calderón de la Barca.

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