sábado, 18 de junio de 2011

Despertáreme

Me despierto ardiendo en una cama ajena que ya siento como mía.
Sábado por la mañana y café caliente. La caricia perezosa del sol tibio en la terraza, tan temprano.
Me siento en la silla, y abro mi viejo diario, demasiado pequeño para escribir sobre él cómodamente.
Y escribo, y escribo, y escribo, durante hora y media, la mano obligada a seguir el impulso frenético del hilo de mis pensamientos se queja en punzadas.
Cuando acabo, suspiro y releo.
Llevo hora y media escribiendo sobre lo mismo que llevo escribiendo desde hace cuatro años... Qué pérdida de tiempo.
Bebo el café a sorbos, pero ya está frío.
Y vuelvo a la cama donde nadie me espera dentro. De nuevo las sábanas están frescas, y mi cuerpo se estira y se retuerce sobre sí mismo, soy como una gata en celo.
Los libros por leer se amontonan al lado de la almohada. Mis labios palpitan ansiosos. ¡Estoy preparada para el amor verdadero tanto como para la revolución! Y parece que llega la hora de todo, menos de lo que de verdad deseo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La que tienes en frente sí que es una auténtica gata en celo. De pelo largo y caedizo, invasora y asustadiza. Que aún no conoce gato.

sokamuturra dijo...

No conoce gato, porque hay demasiado perro suelto...

YayAnera dijo...

La verdad es que ninguna de las dos conoce gato porque ambas estamos encerradas en áticos.
¿Quizá algún perro con alma felina podría hacernos un apañito a alguna de las dos? Mmmm... eso no estaría mal.