martes, 2 de noviembre de 2010

Número 100

Ha tenido que pasar tiempo para que yo comprendiera algunas cosas. Porque así somos los humanos, nos cuentan y explican la teoría hasta la saciedad pero hasta que no la llevamos a la práctica más de cien veces, no es que empezamos a interiorizar realmente lo que aprendemos.

¿Cuántos platos de arroz hicieron falta para que aprendiera a comerlo sin sentir arcadas?
¿Cuántas caídas en bicicleta hasta que no volví a caerme nunca más, ni siquiera cuando voy sin manos?
¿Cuántos insultos para aprender a ignorarlos?
¿Cuántos palos para aprender a soportarlos?

Cuánto de todo, en conjunto más de cien seguro.
No sé si es bueno. Si el acto de repetir algo que no termina de encajar, hasta que por fin encaja, es sano. No sé si debería encajar desde el principio y sólo hace falta práctica para verdaderamente comprenderlo, o si lo que pasa es que hay cosas que nunca deberían de encajar y sólo a base de forzarlas existen.

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