domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Por qué no puedo dormir?


Debería estar en la cama durmiendo. Pero la extraña sensación de ser completamente feliz me lo impide. ¿Y si, mientras duermo, algo sucede? Algo que arruine tanta felicidad, tanta determinación, tanto amor. Pero lo cierto es que quedarme despierta es lo peor que hago. Porque despierta existen más posibilidades de que yo ocasione mis propias catástrofes. Porque despierta no se sueña igual de bien qué hacer con tanta felicidad que dormida.

Todo viene, todo va. Es sábado por la noche. No salgo de fiesta, no mantengo sexo telefónico. No hay amigas a las que agarrarse, y cada vez, menos amigos. Porque parece que es cierto que no, que es imposible la amistad entre hombres y mujeres, porque somos seres humanos, y aunque años de investigación lo nieguen, todavía somos demasiado instintivos para poder mantener una amistad con alguien del sexo opuesto. Sobre todo, si la persona del sexo opuesto es diametralmente opuesta a nosotros. Sobre todo, si la persona del sexo opuesto ha despertado sueños en nosotros, o mejor dicho, las ganas de no dormir.

Chorradas. Cada vez esto se parece más a un diario/delirio on-line. Pero ese era el fin de los blog en un principio, ¿no? ¿No? Bueno, no sé. De todas formas, me dicen que me preocupo más por la forma que por el fondo de mis post. Y es cierto, o al menos, a medias. Creo que se ha convertido en un blog monotemático aunque no hable constantemente de lo mismo. Mi blog tiene un retrogusto amoroso con tintes agridulces. Y es sencillo, sólo busco la mejor forma de expresar una idea. Y pruebo a decir lo mismo de mil formas distintas, porque puede que en algún lugar de esta red infinita alguien pueda leerme y llegar a decir: sí, eso es justo, exactamente, lo que yo siento, lo que yo pienso. Pero más aún. No sólo lo que pienso, sino cómo lo pienso, la forma que tengo de pensarlo, como lo leo en mi cabeza, cómo lo sueño, cómo, cómo, cómo. Lo siento en ese color, en esa letra, en ese paréntesis, en esa palabra extraña y que parece no encajar del todo.

Me voy por las ramas, pero no importa. Hoy no me apetece hacer un discurso con sentido. Lo que da respuesta a la pregunta evidente: sí, tengo ganas de hacer un discurso. De descargar. De decir 'el arte es bonito, porque es bonito para cada cual, porque nos despierta emociones o recuerdos, y cualquier cosa es arte, aunque sea una copia de la original'. Mi nueva mochila para clase es arte. Tiene un color tan brillante, una textura tan artificial, una forma tan irregular, que no deja de producirme expectación el mirarla. A lo mejor estoy esperando que cobre vida.

Escritura automática le dicen. Aunque cuide las faltas de ortografía, procuro que mi cabeza lo suelte sin preocuparse por la forma: hay días excepcionales. La no-forma es una forma. Mi mochila, es otra. Y luego están las relaciones imposibles, tortuosas, irrefrenables. Y el fondo, en el fondo, no importa. Porque quiero ser yo y no sé cómo. ¿Soy yo? ¿Existirá un yo? El insomnio existe, eso sí lo puedo asegurar.

¿Por qué no puedo dormir?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde una perspectiva psicoanalitica la responsabilidad de tu sueño se encuentra fundamentalmente en tus instintos de eros reprimidos por culpa de una sociabilización insuficiente durante la etapa fetal. Te recomiendo cochalate y videar tres veces al día los puentes de madison.


Para todo lo demas, mastercard.

Anera dijo...

Jajajaja! Puede ser, aunque yo noto a mi eros más desatado que reprimido..

Gracias por tu comentario, Anónimo. Siempre es un placer saber que estás por ahí :)