viernes, 10 de septiembre de 2010

Anaïs Nin

Y, cuando después estuvimos sentados junto al fuego, hubo un entendimiento entre nosotros: ambos deseábamos con fuerza la verdad. Nos era necesaria a los dos. Debíamos colaborar mentalmente para llegar a comprender a June. ¿Qué era June? ¿Cuál era su valor? Henry la ama con pasión, quiere conocer a June, a la mujer perpetuamente disfrazada. June, el personaje fuerte novelado por él. En su amor por ella he soportado tantos sufrimientos que el amante se refugió en el escritor. El escritor es como un detective. Pero es el marido celoso y traicionado quien ha escrito con tanta ferocidad sobre June y Jean, sobre sus propios esfuerzos por demostrar que ella es lesbiana, sobre lo infructuoso de todos esos intentos.

- Si hay una explicación del misterio – le dije -, tiene que ser ésta: el amor entre mujeres es un refugio y una forma de evitar el conflicto mediante la armonía y el narcisismo. En el amor entre hombre y mujer hay resistencia y conflictos. Dos mujeres no se juzgan mutuamente. Forman una alianza. En cierto sentido es un amor en sí mismo. Amo a June porque es la mujer que me gustaría ser. No sé por qué me ama June.

Yo le di a Henry lo único que June no puede darle: honradez. En mi se da un raro distanciamiento del ego. Estoy dispuesta a admitir algo que una mujer dominada por su ego no podría admitir: que June es un personaje soberbio e inspirador que hace insípidas a todas las demás mujeres. Que me gustaría vivir su vida, si no fuera por mi piedad y mi conciencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Oh, cómo me alegra leerte de nuevo!
Aunque este post parece Sálvame Almeja.
Sea como sea gracias por seguir bibiendo.
Varadero de los marineros salados.
PS: los alisios me llevan de empopada hacia tí.