martes, 6 de julio de 2010

Recuerdos

Entra como un vendaval por el cuarto, y tira el bolso a un rincón que a lo largo de semanas ya ha definido como suyo. Él, obediente, callado, casi ausente, la sigue y observa cómo se quita los zapatos y la blusa, los arroja al suelo y se tiende en la cama, dispuesta a dormir. Lo expresa además en voz alta:

- Gracias por dejarme quedar aquí. Últimamente, no sé qué me pasa. Las clases se convierten en una tortura, y sólo quiero dormir, todo el tiempo. Y aquí, en tu cuarto, siempre se duerme tan bien... Eres un sol, te quiero.

Así que él se resigna, se inclina hacia su boca y le da un beso de buenas noches o casi de buenos días, y se sienta a atender alguna nota importante, un mail de última hora, o cualquier cosa.
Pero no se concentra. La respiración de ella es suave y acompasada, y siente que la suya se vuelve violenta tan sólo con ver las torneadas curvas de su cuerpo moverse rítmicamente. Así que se acerca a la cama con sigilo, se quita las zapatillas y se acuesta a su lado. La rodea con sus brazos. Su aroma le envuelve, y entonces encuentra ese punto exacto entre su cuello y su escápula donde los besos hacen que el vello de ella se ponga en guardia.
Esa es la señal que ha estado esperando durante veinticuatro horas. Ahora sólo queda dejarse llevar, y arrastrarla junto con él aunque luego, como siempre, ninguno de los dos entienda muy bien nada de lo que ha pasado.
A esas alturas, ¿acaso importa?

1 comentario:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE
ANERA

ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DEL FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.

José
Ramón...