martes, 13 de julio de 2010

Día de la semana (martes de suerte o divagaciones)


Voy por las calles con el paso arrítmico y sesgado por el que me movería si viviera entre las desérticas dunas de Arrakis.
Cuatro y media de la tarde.
Se me olvidaron las gafas de sol, y la luz me hace ir medio a ciegas entre las calles vacías de la ciudad. Las paredes de los edificios exudan calor, y mi piel está encharcada allí donde la ropa me cubre.
Calle arriba, muy arriba. No lo soporto. Todo esto es demasiado para... ¡cinco euros!
Ahí, en medio de la calle, peligrosamente cerca de las excreciones intestinales de un chucho con problemas digestivos, un papelito arrugado de color violáceo, ¡cinco euros!, nuevitos y relucientes bajo la no ya tan agobiante luz estival. Me acerco con un nuevo paso, más firme, más decidido, dispuesta a perder mis últimos fluídos corporales si es necesario en una carrera por acaparar esa pequeña muestra de suerte que augura nuevos y más lucrativos futuros (¿de dónde saco este pensamiento?).
Una vez que los tengo en mi mano, no me lo creo. Son de verdad, lo sé porque los he mirado a trasluz y tienen exactamente la misma marca de agua que este. ¿Será una trampa de la señora que croa para vengarse de mi adelanto precario de ayer? Mmm... Habrá que arriesgarse.
Una vez dentro de mi bolsillo, apretadito en torno a mi muslo empapado, me siento como si cargara Goma-2 EC. Mi juicio, que con este calor se ve afectado, me dice que he de alejarme poco a poco, con actitud serena, por si acaso el desafortunado que perdió ese dinero decide pasarse a recuperarlo... Mi instinto grita '¡Corre insensata!', lo que demuestra que él también está afectado: ¿cómo demonios voy a correr con este bochorno y medio ciega? Lo que me preocupa es el hecho de que ese dinero se le cayera a una persona que de verdad lo necesitara. ¿Y si por ejemplo, ese dinero se le cayó del bolsillo al dueño del perrito con problemas intestinales al recoger a este del suelo? O peor aún, a la señora que ayer me croó... Sólo de pensar que lo necesita para comprarse un bastón nuevo, me siento culpable.
En medio de la calle, bajo tanta luz y calor, me debato conmigo misma. Sigo sudando y seguramente estoy al borde de un golpe de calor.
Opto por cambiar mi recorrido, dándome la vuelta y deshaciendo el camino andado. Me dirigo al kiosko más cercano de chucherías, y pido una botella grande de agua fría. Pago con el billete. "Es uno ochenta joven". Y me da el cambio junto con la botella helada.
Me la bebo, entera, sentada en el bordillo de la acera.
El perrito y la señora ya no están en mi cabeza, sólo puedo pensar en el contacto del agua fría, chorreando por mi barbilla, refrescando el hueco hirviente que hay entre mis senos... Gran parte de la botella acaba derramada sobre mi ropa pero no se nota porque igualmente ya estoy empapada.
Me invaden pensamientos eróticos. Seguro que por usar palabras como 'derramar', 'empapada', 'senos', 'contacto'... Divago.
¿Qué haré con el resto del dinero?
Retomo mi camino inicial, y voy pateando la botella vacía hasta que llego al punto donde hallé los cinco euros.
Simplemente, me agacho y dejo las monedas sobrantes justo donde antes se encontraba el billete.
Sólo por si acaso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusssta :D, me mola mas cuando escribes tu que cuando lo hace la simon esa (no es por nada pero tiene nombre de calle :S).
Pero deberias pensar en los estudiantes ratas de psicologia y haber dejado el dinero frente a una cafeteria.

Bueno y pa' no no quedar como menos que tu último visitante yo tambien te dejo unas letrillas leñe!.

Me cago en la leche parda
leche parda segoviana
que cuando menos te lo esperas
sale por donde no da la mañana
se me atraganto el esputo
de esa bebida
y croaron los bajos fondos
de mi avenida
me acorde en un suspiro
de una amiga
y me dije:
sera que pueda subir la escalera?
que asoma bajo sus vigas?
y beber el nectar
dulce, agrio, pescadilla
primer olor de la infancia
primer olor de vida.

fdo: El dr. What
un abrazo pecas :)

Marinero dijo...

Desvelado Amor

Cayó desnuda, virgen, la palabra;
calló la virgen desnudada
bajo mi cuerpo, trémulo latir
que hoy apenas si me pertenece
y me embriaga con cálido rumor,
rodea mi epidermis,
se introduce letal bajo mi lengua,
y mis párpados no lo miran
pero lo sienten desalado,
desolado que busca entre la noche
la amarga conjunción
de dos manos eternamente unidas
en el estrecho abrazo de la muerte.

Calló la voz. Mudos los labios
ciñéronse a la sombra
incendiando el incienso de su caída flor;
tan quietos como el sueño que también esperaban
con ansiedad de ciego sobre el tacto,
descansando angustiosos como árbol sin fruto
bajo la primavera. Y mi cuerpo cayó
a un desesperado cuerpo
y desde entonces siente
cómo crecen sus nervios en una dura ruina
hecha de sombra y voz estremecidas
por el vivo temor de estrecharse a la noche
como el mar a las aguas que lo nutren
o la voz a los labios, fuente muda;
y en la quietud nacida
de este limpio silencio que por mi cuerpo corre,
destrozados los labios, la voz y la palabra,
anclado entre mí mismo,
el fuego de mi tacto se adormece
en esta soledad bajo la flor del sueño.

Alí Chumacero

Otra forma de grafitti que dice yo estuve aquí, o, yo estuve en tí, Sirena. Siempre te leo.