jueves, 10 de junio de 2010

Necesito emociones fuertes.

Dieciséis primaveras, o en mi caso, inviernos. Nací en marzo, mes frío y que a mí me hace siempre pensar en laderas cubiertas de escarcha, y eso que sólo he visto la de mi congelador, que tampoco es mío. Dieciséis. Mataría por volver a ellos, a esas hermosas mañanas de amores recién estrenados. A esas noches hambrientas de pasión. A las tardes de sol incubando fantasías, a las madrugadas cuajadas de temores entre edredones tibios.




Volvería. Metería en una maleta todo lo que tenía y...
Siento la misma prisa que entonces por saber qué cosas me depara el futuro.
No soy tan mayor y sin embargo siento que ya lo he visto todo, que lo he saboreado todo, que lo he sufrido todo. Por eso tengo miedo cuando miro el calendario, y marzo se va acercando inexorablemente... ¿qué me depara la vida: nada más que lo que ya he probado?

De ahí el título de este post.
Buenas noches, muchos besos.

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