viernes, 18 de junio de 2010

Día de la semana (empezando por los viernes)


Tiempo perdido o ganado, es lo mismo. Hoy es viernes, estoy sola en casa sin ningún plan a la vista. La cabeza me da vueltas (sola).
Pienso en mi vida, en mis ciscunstancias, en mí. Cómo siempre y para no variar. Mi ego no se resiente.
Al otro lado, sentada aquí; me siento sola y patética por sentirme sola sabiendo que realmente no lo estoy, o quizá sí pero igualmente no vale machacarse con eso,  
¡tap tap tap!,
si siempre se dice que es mejor estar sola que mal acompañada, o haciéndole indeseable tu compañía a otras personas.
No hay agua fría, la cabeza me da vueltas. No hay aspirinas ni bastones cerca.
Amor basado en apoyo mutuo, ilusiones compartidas, risas cómplices. No quiero amor, odio el amor. Odio a todo el mundo.
Quiero a mi madre, quiero una madre. Quiero contarle lo que siento a alguien sin sentir que más tarde le deberé un favor. Quiero contarle lo que veo a alguien que no me vaya a dejar de amar por decirlo en voz alta. Quiero y necesito no son antónimos ahora.
No me duele la cabeza, me duele el cerebro, ¿puede doler el cerebro? Me duele. Todo.
Me duele de pensar. No. Me duele de amar, de esperar, de dar, de mí.
Me duelo.
Hoy es viernes y estoy insufrible.
Besos sin más.

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