viernes, 4 de junio de 2010

Délire

Estoy aquí sentada, con este calor insoportable derritiéndome la piel, revisando con mucho aburrimiento años y años de escritura. Qué asco.
De verdad, siendo objetiva: qué horror, qué perdida de tiempo. Qué mediocre.
No puedo parar de sudar, y eso me irrita más que contemplar libretas, folios o documentos virtuales a medio acabar.

Odio cuando me da por ponerme afectada, o dramática, o irónica, o 'algo', porque al final no sale más que basura y basura y Más Basura. Ni sé en qué lugar se quedó mi creatividad por el camino.

La verdad es que odio admitir que lo poco decente que he escrito lo he hecho cuando he estado muy triste o muy deprimida.

Cuadernos y más cuadernos, ¿de dónde demonios salen? ¡Carpetas llenas hasta decir basta! ¡Papeles y folios de todos los tamaños y colores! Hasta una servilleta con un trozo de algo que parece queso derretido con el comienzo de lo que en el momento me debió parecer mi obra definitiva...

Ahora escribir media hoja me cuesta una tarde entera.
Soy feliz, me siento en equilibrio y completa. Y me cago en toda mi paz interior porque cuando soy feliz sólo escribo cosas idiotas, ñoñas, cursis. Ojalá me salieran las rimas de Bécquer, ya que estoy tan enamorada, pero no claro... por no salir no salen ni rimas. No sale nada, ni bueno ni malo.

Ya no sirvo ni para quejarme de forma decente.
Definitivamente odio el calor.
Besos delirantes desde aquí.

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