miércoles, 19 de mayo de 2010

De fortes mains

Escribí una vez "Diez dedos,..."

Y seguía; un poemita tonto que se repetía en la cifra: diez.

Ahora mismo, necesito diez minutos para respirar muy profundo.
Relajarme, contar hasta diez.
Y sobre todo, no recordar tus manos con sus diez larguísimos dedos. Las manos que yo dije que estaban hechas para tocarme a mí. Las manos que yo dije que se amoldaban a la perfección sobre las mías. Las manos que me acunaban cuando el mundo dejaba de girar, o que me sujetaban cuando este iba demasiado rápido para mí.

Tus manos. Tus brazos. Tu boca. Tú.

Hay que esperar, a veces hasta la desesperante cifra de diez vidas, para encontrar algún cariño eterno, pero este siempre llega. Tú eres la demostración de ello. Y te quiero.

Y a vosotros también, terricolillas insufribles.
Mil besos desde una nave que hace aguas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Hay que esperar, a veces hasta la desesperante cifra de diez vidas, para encontrar algún cariño eterno, pero éste siempre llega. Tú eres la demostración de ello. Y te quiero"


.. dicen que todo lo bueno se hace esperar pescadito.