domingo, 31 de enero de 2010

Una más de la que debería

Alguien me contó una vez, o quizá lo leí en algún lugar, que no sólo nuestro cerebro tiene memoria sino también nuestro cuerpo... No tengo yo mucha idea de biología, y menos de psicología, pero me gustaría explicar este supuesto disparate que acabo de decir.

Cuando digo memoria me refiero a una memoria inconsciente, plenamente independiente de nuestro entendimiento.

¿A alguno de ustedes le ha pasado que según se acerca una fecha del calendario que alguna vez significó algo muy importante, su cuerpo de pronto empieza a experimentar cambios extraños? Dependiendo de lo que significó la fecha, pueden ser sentimientos que brotan "porque sí" de nuestra alma, acompañados de subidas o bajadas de tensión, dolores de barriga, de cabeza, de ovarios, de huesos... Incluso, hay veces que podríamos sentir todo esto y no sabríamos a qué asociarlo, y eso nos puede llegar a frustrar tanto a nosotros como a los médicos a los que acudimos a explicar nuestros incomprensibles síntomas.

Yo, que en nada estaría celebrando el aniversario del amor más autodestructivo que he sentido en la vida, ahora mismo me siento rota. Mi barriga no asimila alimento sin protestar luego durante horas. La cabeza... ay, la cabeza parece a ratos que me va a estallar. Si me levanto muy rápido, me mareo. Me nacen una tristeza, una apatía, del fondo del alma, que parecen no tener fin.
Y cada noche, sin fallar, unos ojos me persiguen en sueños. Cuando despierto, deseo que esos ojos felinos me miren en la realidad y me hagan sentir viva, pero recuerdo que ya es imposible.
Normalmente, después, lloro. Hasta hartarme.

No sé si mi fisiología extranjera es parecida a la de ustedes, sería un alivio si alguien me dijera que mi cuerpo no es el único que tiene una memoria más de la que debería.

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